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La invisibilidad de lxs cuidadorxs

Dentro del sector de los bienes y servicios quedan al margen las actividades fundamentales para el desarrollo de la vida humana, es decir, todos aquellos servicios referidos a los cuidados.

En el año 2011 se dio un paso muy importante en este sentido con la incorporación de un gran número de empleadxs del hogar a la seguridad social, pero no es suficiente. A día de hoy, un elevado porcentaje de personas que trabajan en el servicio doméstico lo están haciendo en condiciones laborales muy precarias.

El personal de servicio doméstico trabaja en condiciones precarias

Aquellas personas que se encargan de cuidar a nuestros mayores y nuestrxs hijxs, lo hacen a cambio de trabajar en unas condiciones que no están equiparadas a las del resto de personas asalariadas. Es decir, no tienen derecho al desempleo o la indemnización por desistimiento o despido es notablemente inferior a las del resto, entre otras muchas cosas.

Hasta aquí hablamos del personal doméstico dado de alta en la Seguridad Social pero, ¿entonces en qué condiciones trabaja el personal que no está dado de alta?

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Miles de personas invisibles, especialmente mujeres, están en situación de desprotección absoluta y dentro de una economía sumergida. No podemos permitir esto, no podemos ser cómplices de la discriminación en el mercado de trabajo de esas mujeres que acompañan cada día a nuestros seres queridos dependientes haciéndoles la vida mucho más sencilla.

Es hora de hacer frente seriamente a esta problemática. Ya son varios los países que han ratificado el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico y España todavía no ha dado el paso aún estando este vigente desde septiembre de 2013. Este convenio garantiza que lxs trabajadorxs domésticxs tengan condiciones de empleo, trabajo y Seguridad Social adecuadas y sin discriminación respecto al resto de trabajadorxs. ¿No es demasiado pedir, verdad? Simplemente se de igualdad de condiciones.

Es urgente que decenas de miles de empleadas domésticas que se encuentran en la economía sumergida, puedan tener derechos. La sociedad no puede permitirse mirar hacia otro lado frente a esta discriminación que está condenando a miles de personas a vivir en una pobreza actual y futura. Los trabajos de cuidados deben estar en el foco de atención y los derechos de estas trabajadoras equiparados sin más retrasos.