Ojo con el sol

¡Ojo con el sol!

En el verano, los niños pasan mucho tiempo al aire libre, por lo que es necesario tomar algunas precauciones con respecto al sol y el calor típicos de esta época del año.

Protector solar.

Es muy importante que la piel de los niños esté perfectamente protegida.  Lleva protector contigo en todo momento. Pon uno en el coche, otro en el bolso de la playa…de esta manera nunca te quedarás sin protector si en un momento determinado lo necesitas.

Aplica el protector incluso si los niños van a estar a la sombra. Los rayos solares pueden filtrarse en cualquier momento y tus hijos pueden llegar a quemarse.

Los índices de protección tienen que ser lo más alto posible. Los bebés de menos de seis meses, no pueden tomar el sol, ni se les puede echar protector solar. Los bebés de más de 6 meses es preferible que no tomen el sol de forma directa.

Hidratación.

Los niños se deshidratan con mucha facilidad. Sus juegos hacen que pierdan mucha agua y sin embargo no tienen sensación de sed.

Siempre, siempre, siempre lleva una botella de agua (o dos, o tres) contigo y comprueba que los niños beben con frecuencia. Si tienes un bebé, tienes que ofrecerle agua con mucha asiduidad.

Ropa y accesorios.

Los sombreros, los pantalones cortos y camisas de algodón 100% son las mejores prendas para los niños en verano. El algodón permite que el aire fluya más libremente lo que hace que existan menos posibilidades de roce. Asegúrate de que la ropa de sus hijos no es demasiado ajustada.

Si a pesar de tomar toda esta serie de medidas, tu hijo se quema con el sol este verano, lo mejor es poner un poco de gel de aloe vera en la quemadura. Aplícalo cada dos horas hasta que la irritación pase.

¡Disfruta del verano!