¿Qué haríamos sin la figura del cuidador?

¿Si hay un día de los calcetines desparejados, como es posible que no haya un día del cuidador? Leo esta frase y pienso ¡cuánta razón! La encontré en el marco de un movimiento que empezó en el seno de la SEGG (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología) el año pasado y que parece que ha logrado instaurar esta fecha como oficial.

Por ello hoy, 5 de noviembre, queremos brindar este pequeño homenaje a todas aquellas personas que se dedican a cuidar a nuestros mayores, y que destinan su día a día a mejorar la vida de aquellos que más los necesitan, aún cuando, llevar a cabo tal labor suponga un desgaste físico y emocional.

España es un país que envejece a pasos agigantados, casi 8 millones de personas tienen más de 65 años, lo que significa que, casi 8 millones de personas demandan que alguien les cuide, y más importante, que en algún momento seremos nosotros los que demandemos esos cuidados.

Es indudable que hacen una labor digna de admiración, y que son un apoyo fundamental para las familias, no sólo por los cuidados que brindan, sino por el conocimiento y experiencia que tienen, y que tanto valoramos de ellos.

Cuidar al cuidador, algo impensable hasta ahora, y es, precisamente lo que hoy reivindicamos. Esta figura que se deshace en atenciones y mimos, en escuchar y conversar, en cubrir las atenciones básicas de los más mayores, o de los que no pueden valerse por sí mismos, merece toda nuestra admiración, cada día, no sólo hoy. Pensemos que en muchas ocasiones son sus manos, sus piernas, su apoyo, su fuerza, su bienestar, definitivamente.

El cuidador no es siempre una persona ajena, en muchas ocasiones es un propio familiar el que adopta este rol y es, en estos casos, cuando la carga emocional es muy pesada, ya que llevan a cabo estas labores por puro amor. Bien es cierto que no siempre es posible que sea un familiar el que desempeñe esta tarea, algo que sabemos bien en Familia Fácil, y es por esto que contamos con profesionales a su servicio con amplia formación y experiencia en atención a mayores, personas dependientes, o con alguna discapacidad.

Sea cual sea el origen de estas personas, ajenas o miembros de la familia, desde aquí les decimos ¡Gracias!